Archivo mensual: octubre 2009

La tozudez de los hechos

IMG_6702bisAragón se define como realidad política en función de su nivel de autogobierno y éste necesita para desarrollarse altos niveles de suficiencia y autonomía financieras. Suficiencia y Autonomía que, en cualquier caso, vienen determinados por la relación de Aragón con el Estado por lo que se hace necesario someter esta relación a un permanente análisis. Este hemos año hemos tenido tres importantes momentos en los que esta relación no ha pasado “la prueba del algodón”: el modelo de financiación autonómica, la resolución de las mermas tributarias y, como cada año, los Presupuestos Generales del Estado. En CHA nos hubiese gustado una financiación basada en criterios que, tal y como dice el Justicia de Aragón en su informe, “no dependan del número de votantes, conflictividad, afinidad política… en definitiva, de factores coyunturales o de política menor”, porque con estos Aragón siempre sale perjudicada. Incluso si se hubiesen respetado los criterios de un Estatuto tan poco ambicioso como el nuestro, si la superficie, el envejecimiento y la dispersión de nuestra población se hubiesen tenido más en cuenta habríamos salido mejor parados. Ahora recibiremos más dinero en la medida que haya más dinero a repartir, pero un menor porcentaje del total a repartir entre todas las CCAA. El conflicto sobre las mermas tributarias se ha mantenido sin avances durante años y ahora, de repente, se llega a una solución de compromiso (para tratar de maquillar el efecto del nuevo sistema de financiación) partiendo de una rebaja de 200 millones de euros y aceptando un pago “en especie” que, lejos de resolver nuestros problemas financieros, los agravará al recibir un patrimonio en el que habrá que invertir un dinero que no tenemos. El Estado no quiere transferirnos dinero y sí alguno de sus problemas. Y qué decir de los PGE. Un año más las inversiones del Estado se reducen en Aragón – un 11% este año a sumar al 12% que ya se redujeron el año pasado-, y lo que es peor, sin dinero comprometido para nuevos proyectos en las partidas plurianuales. Y a ésta reducción habrá que sumar el bajo índice de ejecución que tradicionalmente tienen los Presupuestos en Aragón: el año pasado se dejó de invertir el 30% de lo presupuestado, un dinero prometido que vuela por la desidia de las Administraciones. Parece claro que algo falla en esta relación entre Aragón y el Estado. Primero fue la falta de ambición del Gobierno PSOE-PAR a la hora de proponer una reforma del Estatuto diseñada más “para no molestar en Madrid” que para defender los intereses aragoneses. Después, y de manera habitual, nos encontramos con la sumisión del Gobierno de Aragón a la hora de abordar negociaciones, renunciando de antemano al acuerdo bilateral recogido en el art. 108 de nuestro Estatuto. No obstante, me pregunto si además de nuestros Gobernantes no estará fallando el sistema e incluso el modelo de relación. Como País tenemos que empezar a hacernos preguntas y buscar respuestas que defiendan nuestros intereses. Tal y como sostiene el profesor Pérez Royo, la Constitución no llegó a definir la estructura del Estado remitiendo el problema a un proceso político posterior, que ha ido conformando el llamado bloque de constitucionalidad. En Aragón, este proceso no podemos darlo por cerrado ni podemos resignarnos a que las cosas sigan como están. Un pueblo no mejora su autoestima aceptando pacientemente sus limitaciones si no buscando permanentemente la excelencia.

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